El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua reportó que una mayoría de la población maya, más de 180 mil personas de esta etnia, en los municipios de José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas, sufren graves problemas por falta de agua.
En su Atlas de Vulnerabilidad Hídrica por el Cambio Climático, el Instituto señaló que en Quintana Roo estos tres municipios son altamente vulnerables a cambios hídricos por limitaciones que prevalecen para tener acceso al agua.
Esto pone en riesgo la salud, usos, costumbres y normas ancestrales de vida de la población maya, que paulatinamente se dispersa en busca de trabajos como servidores en centros turísticos. Los jóvenes mayas en mayoría desconocen su lengua por vergüenza y buscan la manera de aprender inglés
Además la zona maya tiene el mayor índice de pobreza en esta entidad y ha sido la más expoliada por gobiernos venales de delegaciones federales, dependencias del estado y municipios, en los tres últimos sexenios de Joaquín Hendricks, Félix González y Roberto Borge.
La secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), solicitó a la secretaría de la Gestión Pública investigar desvíos de más de 200 millones de pesos en la Comisión de Alcantarillado y Agua Potable (CAPA) de obras que no se realizaron en las tres últimas administraciones.
En la población de Kantemó, de José María Morelos, la familia Uc Chan, hace comentarios con ironía sobre el hecho de bajo sus chozas corren ríos subterráneos que confluyen en una de las mayores reservas de agua dulce del país, pero está fuera de su alcance.
Fernando, el jefe de la familia explica que perforar un pozo artesiano en el patio de su casa les costaría unos tres mil 500 pesos, cantidad inimaginable para él, por eso la palapa en donde vive con su esposa María Clara, y sus tres hijos: Martín, Alejandro y Norma.
Hace menos de una década no había escasez de agua, casi todas las viviendas tenían pozos profundos, la población era menor que ahora, era más fácil tener agua, indica Uc Chan.
Actualmente el sistema de agua potable es insuficiente y la población dice que cuesta mucho dinero y trabajo perforar un pozo artesiano. Antes el agua estaba a profundidades escasas, hoy deben perforar mucho más profundo y carecen de recursos para ello y además comprar una bomba.
A esto se suma que la falta de agua limita la agricultura, de la que vive la población, este año temen perder la temporada de cosecha por falta de lluvias suficientes.
“En otros estados del país hay menos agua pero la agricultura no sufren, tienen redes que garantiza que la poca agua llegue a milpas y hogares. Aquí en donde tenemos mucha agua, los gobiernos nos abandonaron, no tenemos para sembrar; si no llueve, perderemos las cosechas”, dijo Uc Chan.
El año pasado el gobierno federal pagó más de 20 millones de pesos de seguros agrícolas contra pérdidas de cosechas, ante sequías generadas por el cambio climático, que en los últimos seis desde años se resiente en la zona maya.
Este año a la aguda sequía se suman plagas de cultivos, para los productores de papaya maradol –la más cotizada en el mercado— lo que les obliga a invertir en pesticidas para revertir efectos devastadores de la plagas.
Fredy Arguello Pacheco, papayero de la comunidad de La Candelaria, expuso que las plagas vienen de cultivos como la sandía, las altas temperaturas y la sequía que multiplican el desarrollo de plagas.
En La Candelaria producen unas 50 toneladas, el precio oscila entre 3.50 y 3.80 pesos por kilo, en las grandes ciudades se cotiza hasta a sesenta y ochenta pesos kilo.
En la zona maya de Tulum, el dirigente de los productores de miel de abeja, Benito May Chulim, dijo que en diciembre la sequía afectó la floración en la zona, actualmente 400 productores reportan la pérdida de casi la mitad de las 12 mil colmenas que trabajan 400 productores que viven de ese cultivo, de gran demanda en mercados de Europa.
En siete comunidades de la zona maya, que representa Aniceto Caamal, los productores pidieron ayuda al gobierno para comprar azúcar para contener la hambruna que sufren las abejas de la región, que al no encontrar alimento, emigran a otras latitudes o son diezmadas por falta de alimento.
En Quintana Roo por el suelo calcáreo, la ganadería es escasa, la mayor se encuentra en José María Morelos, en donde reses, cerdos y ovejas mueren por falta de agua.
El presidente de la Asociación Ganadera “21 de Marzo”, Fernando Dzib Chan, señaló que pese a recientes lluvias, no son suficientes para desarrollar el pasto, los 45 socios, tienen unas 900 cabezas de ganado, han pedido al sector agropecuario oficial apoyo para evitar que la sed acabe con sus animales.
Sacerdotes y dignatarios de la etnia ven con preocupación esta sequía, por versiones de la tradición indican que sus ancestros de la época del postclásico maya, en el año mil 300, desaparecieron de la región al emigrar a otras latitudes, sin dejar rastro.
MMR








